Tuesday, August 3, 2010

Una Ofrenda de Hojas

VERSION EN ESPAÑOL 
(SCROLL DOWN FOR ENGLISH VERSION)

Hoy fui a comer con Erin a mi lugar favorito en Basel. Erin es una de mis estudiantes de yoga -yo la llamo "Kiddo"- y ahora ella tambien es maestra de yoga! Kiddo fue mi primer aprendiz y siento una conexión especial con ella. Nuestro cumpleaños es el mismo dia, pero ella tiene ocho años menos que yo. 

Kiddo es de California y yo soy de la Ciudad de México. Nos llevamos muy bien la mayoría de las veces. Algunas veces desatamos cosas en la otra, pero esta bien. Aprendemos la una de la otra. 

Asi que estabamos teniendo esta conversación acerca de los conflictos entre nuestras tierras natales -Mexico y EUA- en los territorios neutrales de Suiza, en un restaurante llamado Hirscheneck, muy de izquierda, en el cual la mesera esta cubierta de perforaciones y tattoos. Una atmosfera de tolerancia. Nos encanta ir a este lugar. 

Hablabamos de lo triste que es que la nueva ley de Arizona, la doble muralla en la frontera y otros asuntos están creando tanto enojo y resentimiento entre nuestros compatriotas. Guardé silencio por un momento (si me conoces, sabes que es difícil). Encontré significativo que Erin es de California y yo la quiero tanto. Parece que yo también le caigo bien. Sentí algo de dicha por el hecho de que al menos nos mantenemos en paz entre nosotras. 

Me fui a casa y encontré unos libros que tenía que llevar al centro de yoga. Tenemos estos libreros llenos de libros para los alumnos, se los pueden llevar a casa gratis. Les confiamos por completo, se los pueden llevar y solo dejar una nota, luego regresarlos cuando los acaben de leer. (Por cierto: Regresen esos libros!) Encontre el libro de mi adorada maestra Ruthji que se llama "Una Ofrenda de Hojas". Me gusta abrirlo al azar, y eso hice.

Encontre esta historia llamada "Que Puedo Hacer?" y la leí otra vez. Fue total inspiración, encajaba perfecto con la conversación que tenía con Kiddo mientras comíamos nuestro punk lunch. Entonces me pregunté, que puedo hacer? y decidí traducir la historia de Ruth a español,  terminar por fin este blog y compartir la historia con mis amigos que hablan español.

Disfruten.

con amor,

Dan


Qué Puedo Hacer?
_____________

yasmãn nodvijate loko lokãn nodvijate ca yah
harsãmarsa-bhayodvegair multo yah sa ca me priyah

Aquel que no tiene miedo del mundo, y del que el mundo no tiene miedo,
 es querido por mi.

-BHAGAVAD GITA, CAPITULO DOCE, VERSO 15


Nosotros vivimos en un mundo hermoso, en el que la vida es preciosa. Estamos benditos de estar en este mundo. Aun así, hay tanta violencia. Cuando profundizas en tu práctica de yoga, tu conciencia y sentido de afección aumentan, y por eso mismo te preguntas, “Hay algo que puedo hacer para minimizar la violencia?” Así como tu practica de yoga profundiza, esta pregunta persiste. No es como que alguna vez en una “luna azul” te preguntabas. Esta pregunta se convierte en parte de ti. Esta ahí, persistiendo. “Que puedo hacer? Como puedo hacer armonía?”
Tuve una experiencia un verano en India. Yo estaba haciendo muchas llamadas de larga distancia a EUA,  porque mi padre tiene mas de ochenta, y me gusta mantenerme en contacto con el. También porque mi esposo se deprime cuando me voy todo el verano, así que me gusta llamarlo regularmente. Hay muchos lugares en India donde puedes ir y hacer una llamada de larga distancia, y uno de estos lugares pertenece a mi amiga Shakunthala. Por muchos años había ido a su pequeña tienda para usar el teléfono. Cuando voy ahí, platicamos de esto y lo otro y ella hace te. (Hay otro lugar mucho mas barato, cuesta la mitad. Pero pienso que no es legal. No es por medio del gobierno. De hecho entras en la casa de alguien donde hay una computadora colgada.)
Este verano en particular, tuve una idea. Donde yo me hospedo, todos son Hindúes, incluidos mis amigos y maestros. Pero hay una sección musulmana que esta un poco mas alejada de donde me hospedo. Tuve un sentimiento de que tal vez debería de ir a la sección musulmana y usar el teléfono ahí. Como no tenia amigos musulmanes, tal vez podría hacer algunos. Era una cosa pequeña, pero se sentía muy importante.
así que fui a la sección Musulmana,  buscando por un lugar con teléfono publico, y encontré uno. Adentro había un viejo que se encargaba de la tienda junto con su familia.  El usaba ropa tradicional musulmana, unos collares y un pequeño sombrero. Le dije, “Quiero llamar a los Estados Unidos, puedo?”
“Si”, el contestó.
Yo pensé que trataría de volverme amiga de este hombre, el cual se llamaba Atik.
El Día del Padre, llame a mi papá, y cuando terminé le dije a Atik, “Nosotros tenemos esta tradición  en nuestro país llamada Día del Padre en el cual rendimos honores a nuestros padres. Quería asegurarme de llamar a mi papá en este día”.
“Oh, si”, contestó Atik. “El Día del Padre está bien. Nosotros tenemos una costumbre como esa también, en la que honramos a nuestros padres, honramos a nuestros parientes, honramos a la gente mas vieja. Está bien que ustedes tengan eso. Nosotros también lo tenemos”. Teníamos esto en común, Atik y yo.
Otro día, le dije que llamaba a mi esposo, Robert, porque se deprime cuando estoy fuera de la ciudad.
Atik dijo, “Si. Yo trabaje en Arabia Saudita por seis años, y tuve que dejar a mi esposa, solo la veía muy poco.” El dijo que estaba muy deprimido de estar separado de ella, así que también teníamos eso en común. El sabía como es estar lejos de tu esposa, cuanto los extrañas. El lo entendió completamente.
Nos volvimos muy buenos amigos, Atik y yo. Por diez semanas, yo usé su teléfono muchas veces. Su esposa e hijas estaban normalmente en el patio –ellas son modestas debajo de sus velos- pero se asomaban y yo les saludaba con la mano. Ellas me sonreían y yo sentía que también era su amiga.
Algunas veces estaba en el teléfono y Atik me traía un poco de té y galletas. Entonces hablaba con Robert mientras remojaba mis galletas en el té. Esta amistad era pacífica y buena.
Cuando me ya me iba de India, quería llevar algunos dulces para la familia y decir “adiós”. En India, la gente es muy hospitalaria, y siempre traen regalos. Es un buen tip. Cuando vayas a donde sea, lleva algo: dulces, flores. Es una forma linda de vivir. Yo aprendí a no aparecerme con las manos vacías, la mayoría de las veces.
Así que llevé unos dulces y le dije a Atik, “Yo soy estadounidense y judía y tu eres musulmán, y hay violencia entre estos dos grupos en el mundo; pero el hecho de que tenemos tan buen entendimiento siento que es muy significativo.” Estaba ahogada, y me sentí vulnerable, al hablarle a este hombre musulmán, que era suficiente viejo como para ser mi padre, y decirle estas raras conclusiones que yo estaba teniendo. Estaba un poco nerviosa al confiarle, decirle lo que esta en lo profundo de mi corazón, que nuestra relación importaba en un nivel global. No tenía idea de cómo el iba a reaccionar.
El me dijo, “Si, yo se exactamente lo que quieres decir. Se exactamente lo que quieres decir.” El dijo que tenía muchos clientes que eran Hindú. Debido a que los Hindúes y Musulmanes también pelean, el se sentía honrado cuando los Hindúes venían a su tienda. A el le gustaba mucho. El dijo que inclusive había gente Pakistaní que venía a su tienda. (los Hindúes y los Pakistaníes están continuamente peleando sobre la frontera. Si tienes un sello pakistaní en tu pasaporte, y lo muestras en India, los agentes de la frontera pueden ser bastante groseros).
Atik dijo, “Si, yo siento que estamos manteniendo la paz, estamos creando armonía, yo se exactamente lo que quieres decir”. El siguió diciendo que el realmente entendía lo que yo quería decir. Los dos vimos al otro, la humanidad y la bondad de cada uno.
Cuando regrese a Nueva York, fui a una pequeña tienda en la esquina de mi casa. Los dueños son de Yemen, y venden cigarrillos y café y periódicos. Algunas veces voy ahí a conseguir Alka-Seltzer. Puedes conseguir un paquete por cincuenta centavos.
Me gusta entrar a esta tienda. Vivimos en la misma cuadra. Una vez me crucé con el dueño, en el otro lado de la avenida, lejos de la tienda. No estaba segura si el sabría quien era yo aun fuera de contexto. Pero inmediatamente el se prendió, sonrió, y dijo, “Hola.” Era una pequeña palabra, pero especial.
Donde yo vivo, la ciudad de Nueva York, la gente viene de todo el mundo. Esto puede ser verdad donde quiera que vivas: Cada vecindario contiene gente con muchos diferentes y maravillosos orígenes y experiencias, si tan solo nos detuviéramos a poner atención y dijéramos “Hola.” En la escala microcósmica, si pudiéramos medir la oportunidad de estar en paz con el otro, ver al otro, ser amigo de otro, y traerle cosas al otro, veríamos el efecto en todo el mundo.

No comments:

Post a Comment